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El psicoanálisis se ocupa de lo que se dice

16 Jan

El psicoanálisis cobija a personas procedentes de distintos saberes como la medicina (Freud), la psiquiatría (Jung y Lacan), el derecho (Rank), la enfermería (Dolto), la sociología (Fromm), la literatura (Andreas-Salomé), la Filosofía (Seubert) y, por supuesto, la psicología (Helí Morales). Además de estos profesionales (entre muchos otros) que se han llegado a formar como psicoanalistas, ha habido muchos otros que, sin llegar a ejercer el psicoanálisis en la clínica, sí han ocupádose de él para alcanzar un grado particular de comprensión de la vida, y para desarrollar su particular trabajo. En México los casos de Octavio Paz y Salvador Novo resultan particularmente ilustrativos, mientras que en España los amigos Luis Buñuel y Salvador Dalí también pueden dar cuenta de esto.

Pero ¿qué es lo que hace que profesionales de tan distintos campos se interesen por los descubrimientos psicoanalíticos?; sin duda para responder, de primera instancia, uno pensaría que tendría que remontarse a alguno de los tres primeros textos de Freud, a partir de los cuales se supo que la capacidad de hablar, antes de que Freud lo pensara a partir del método terapéutico que él y Breuer desarrollaron: “la cura por la palabra”, había estado olvidada por las ciencias con respecto a sus implicaciones médicas y, más particularmente, psicológicas. Pero recurramos mejor a la antropología contextualizando con un chiste:

Va uno en moto por la carretera y de repente se le para. Se baja y empieza a mirar el motor a ver qué le pasa y en éso que oye una voz detrás que le dice: “Eso es del carburador”. El tío se gira y no ve a nadie, tan sólo un caballo y se pregunta “¿quién habrá dicho eso?” Sigue intentando averiguar la avería y el caballo que vuelve a repetirle: “Eso es del carburador”. Cuando se da cuenta que es el caballo quien le habla, sale todo despavorido y al llegar al pueblo se mete en un bar para pedir agua y le cuenta al dueño lo que le ha pasado. A lo que el dueño del bar le contesta: “No le haga usted caso, ese caballo no entiende nada de mecánica”. (2006)

¿Por qué es gracioso este chiste?, porque los caballos no hablan, el que habla es el ser humano.

En resumen, los hombres en formación llegaron a un punto en que tuvieron la necesidad de decirse algo los unos a los otros. La necesidad creó el órgano: la laringe poco desarrollada del mono se fue transformando, lenta pero firmemente, mediante modulaciones que producían a su vez modulaciones más perfectas, mientras los órganos de la boca aprendían poco a poco a pronunciar un sonido articulado tras otro. (Engels, 1976, pp. 213-214)

¿Por qué el psicoanálisis entonces le interesa a un tipo variado de profesionales?, porque todos ellos hablan y el psicoanálisis se ocupa de lo que se dice.

Hasta el próximo jueves.

 

Psic. Juan José Ricárdez.

 

 

Referencias

Chistes online (2006) Chistes de caballos. Recuperado de http://www.chistes-online.com/2006/10/fwd-chistes-caballos.html el 8 de enero de 2014.

Engels, F. (1976) El origen de la familia, la propiedad privada y el estado. El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre. Distrito Federal: Cultura popular ediciones.

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Posted by on January 16, 2014 in Uncategorized

 

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