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Psicopatología de la vida futbolera: Óliver Átom (Parte III)

04 Jul

Por último habrá que mencionar unas palabras con respecto a la teoría de que, realmente, todo cuanto ocurrió en la serie, ha sido un sueño de Óliver. Si nos pusiéramos empíricos, podríamos descartar enérgicamente esta afirmación ya que no hay evidencia material que demuestre que la versión es verdadera; no obstante, al no ser partidarios de una “ideología de la ciencia” como lo es el empirismo, sólo se nos ocurre preguntarnos: ¿por qué a pesar de no haber evidencia sensible de que la historia de los Súpercampeones fue un sueño de Óliver, no nos atrevemos a negarlo decididamente?, la respuesta es, sencillamente: porque si hubiese sido un sueño todo tendría más sentido.

Recordemos que Freud nos explica que “una vez llevada a cabo la interpretación completa de un sueño se nos revela éste como una realización de deseos” (1981, p. 159). ¿Qué deseó se significó en el gran sueño de Óliver?, todos los propios de su estructura caracterológica (narcisística-autísitca). Primero, podemos partir de la sensación generalizada entre el público de la serie de que las nociones de tiempo y espacio son decididamente irreales. Mientras Óliver conducía el balón, se daba tiempo de pensar en muchas cosas, recordar, analizar y decidir. Las canchas de futbol de la caricatura tendría que haber tenido dimensiones mucho mayores a las aprobadas por la Fifa si se toma en cuenta la velocidad a que corren los jugadores y el tiempo en que avanzan. Es decir; existe en esta historia, como en el inconsciente revelado en los sueños, una ausencia total de temporalidad y espacialidad; nociones que, en cambio, sí están en la realidad material a la que se accede durante la vigilia.

Un segundo elemento es el protagonismo del soñante. En su Psicoanálisis de los cuentos de hadas, Bettelheim nos explica cómo el niño se identifica con el héroe de los cuentos, identificación que le resulta muy útil para enfrentar la vida cotidiana (1988). En los sueños infantiles, es común escuchar que el niño fabrica una historia de la cual él es el protagonista , tal como Óliver lo hace. Si resultara verdad el hecho de que Óliver (el soñante) había perdido las piernas, toma particular importancia el hecho de que el sueño sea, precisamente, uno que trata de éxitos en una actividad en la que estas extremidades son imprescindibles . Según Adler:

el niño nace con un potencial intrínsecamente bueno. Pero existen factores que pueden impedir el desarrollo sano del Sentimiento de Comunidad en el niño. En vez de sentirse aceptado, apreciado y querido, el niño puede llegar a tener la convicción de que vale menos que las demás personas, que es menos querido, menos aceptado, o menos fuerte. Estos factores pueden ser de índole orgánica (una “minusvalía de órgano”), es decir, debido a problemas de salud, a una disminución psíquica o a una discapacidad física. (Oberst, Ibarz y León, 2004, p. 37)

Y para hacer frente al dolor del sentimiento de inferioridad, que es siempre:

un sentimiento doloroso y difícil de tolerar, los humanos tienden no sólo a compensarlo, sino incluso a sobrecompensarlo: (…) Y nace el afán de superioridad, o afán de poder. De modo que el afán de poder, tan asociado con el nombre de Adler, no es algo natural en una persona psicológicamente estable; es la expresión patológica de un individuo que en el fondo se siente inferior, excluido, minusválido. (Oberst et al., 2004, p. 38)

Óliver sobre compensa en su gran sueño y salda sus limitaciones a través del futbol: 1) enfrenta su tendencia autística y consigue conocer gente, interactuar con otros, hacer amigos (y rivales lo cual también es un modo de relacionarse); 2) consigue un desenvolvimiento físico extraordinario, realizando piruetas imposibles para los demás; y 3) se forja un narcisismo robustecido que le impide experimentar el sentimiento original de inferioridad por su discapacidad. Este narcisismo, es simbolizado claramente cuando Óliver brinca a muchos metros de altura, ya que desde ahí ve “hacia abajo” a los demás, y estando arriba, todo se ve “muy pequeño”.

El narcisismo patológico de Óliver es generador también de ansiedades persecutorias representadas por sus rivales, los cuales siempre le observan como alguien a derrotar (algunos más sádicos como Steve); pero particularmente es Andy quien le impacta. Este chido, con una afección cardíaca, paraliza el cuerpo de Óliver; quizás un poco por identificación con una persona de salud disminuida (recordemos que estamos en la hipótesis de que la historia es un sueño), y un poco por temores de la venganza del objeto (más o menos al estilo del Vegano): si lo mato después vendrá a matarme.

Son éstas las consideraciones que hasta el momento podemos compartir; si todo ha sido un sueño hasta ahora, tal vez nunca lo sabremos.

Hasta el próximo jueves.

Psic. Juan José Ricárdez.

Referencias

Bettelheim, B. (1988) Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Distrito Federal: Grijalbo.

Fifa (2012) Reglas de juego. Zúrich: Fédération International de Football Association.

Freud, S. (1981) La interpretación de los sueños I. Distrito Federal: Iztaccíhuatl.

Leal, V. (2011) Ejercicios de escritura. Distrito Federal: Ediciones de la noche.

Oberst U., Ibarz V, y León R. (2004) La psicología individual de Alfred Adler y la
Psicosíntesis de Olivér Brachfeld. Revista de Neuro-psiquiatría, 67(1-2), 31-44.

SupercampeonHD1 (2012) Super Campeones Capitulo 001 Audio Latino [Completo]. Recuperado de http://www.youtube.com/watch?v=O7s-ScCZvGw

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